¿Por qué un currículo con perspectiva de género?

Dra. Solymar Ruiz Márquez

Coordinadora General Red de Género y LGBTTIQ+

En la sección 1 del Articulo II de la Constitución de Puerto Rico (1952) denominada Carta de Derechos, se establece que “La dignidad del ser humano es inviolable. Todos los hombres son iguales ante la Ley. No podrá establecerse discrimen alguno por motivo de raza, color, sexo, nacimiento, origen o condición social, ni ideas políticas o religiosas. Tanto las leyes como el sistema de instrucción pública encarnarán estos principios de esencial igualdad humana”. Por otro lado, en el Artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) se establece que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los uno con los otros”. Por último, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015) se establece como objetivo número cinco, el “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. 

Partiendo de lo citado se puede resumir que se resalta el principio esencial de igualdad humana, que todas y todos los seres humanos son iguales en dignidad y derechos y que el objetivo principal de los países es lograr la igualdad entre los géneros. Ahora bien, ya establecido que el objetivo principal es la igualdad entre los géneros, ¿cómo lograrlo? Tendríamos que hablar de un cambio social, una modificación paulatina en la estructura de nuestra sociedad. Para comenzar, la clave está en la educación. De aquí la importancia de un currículo en perspectiva de género. En palabras del académico y escritor Lawrence La Fountain-Stokes la perspectiva de género no es otra cosa que “el ser consciente de las implicaciones sociales a nivel individual y colectivo del género”. Es decir, como el ser mujer o hombre afecta las experiencias de vida en contextos de desigualdad, discrimen y violencia. Siendo inclusivo con las variaciones y dimensiones de género. Es importante comenzar a visibilizar las diversas maneras de construirse como mujeres y hombres, cosa que se puede lograr a través de la educación en perspectiva de género. Más importante aún, es legitimar el concepto de género como construcción social, asociado a relaciones de poder desiguales.

Es  por medio de la escuela, como agente socializador, donde en la formación de valores y saberes se pueden comenzar a proyectar modelos más equitativos, menos sexistas y más democráticos. Reflexionando en los enfoques de la psicología del desarrollo infantil, esta alude a la importancia de los primeros años de vida, cruciales en la formación de la persona. Los retos que pudieran enfrentar las nuevas generaciones no son los mismos de 20 años atrás, nuestra sociedad tiene que atemperarse a los tiempos del siglo XXI, insertarse en las conversaciones internacionales y trabajar hacia la dirección de lograr la equidad de género. Es la perspectiva de género la que se posesionará frente a la opresión de género, permitiendo a que se dé la discusión sobre las causas de la opresión, sus orígenes y cómo se reproduce.

Dicha educación en perspectiva de género busca incidir en la formación de nuevas personalidades basada en la equidad entre los sexos. Brindando alternativas de acceso igualitario a los servicios que brinda el sistema, libre de discriminación. En nuestra realidad histórica, en nuestro Puerto Rico dicha educación en perspectiva de género es importante y necesaria por la alta incidencia en violencia contra las mujeres. Por lo tanto, es importante trabajar la educación en perspectiva de género desde la niñez, para construir personas respetuosas de los derechos humanos y de las diversidades. Para poder erradicar a largo plazo los prejuicios, el discrimen y la violencia.

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