No es solo una Coca-Cola

Por Gabriella Laura Menegatto, MBA || Red de Ecología

¿Eres de las personas que al llegar a la caja registradora no resistes el impulso de agarrar una Coca-Cola fría? Sin entrar en detalles sobre la preocupación legítima del cambio climático y la crisis ambiental de las últimas cuatro décadas, esto es lo que descubrí en el libro Citizen Coke: The Making of Coca-Cola Capitalism de Bartow J. Elmore. ¿Cómo una bebida, esencialmente agua azucarada con cafeína, ha construido un imperio global?

Elmore expone en todos sus detalles algunos acontecimientos de los 128 años de existencia de la multinacional Coca-Cola, veamos algunos de ellos:

  1. En 1903, buscando un edulcorante barato, Coca-Cola le compró a la compañía multinacional de agroquímicos, Monsanto, todo el suministro de sacarina, que dio un gran impulso a la empresa química en sus inicios. La sacarina es un derivado del coal tar. La página web de Monsanto todavía acredita a Coca-Cola con ayudar a la empresa a sobrevivir en esos primeros años. La cafeína se extrae de los desechos de té importado y de los desechos de hojas de coca. Los consumidores occidentales podían darse el lujo de ser exigentes y preferían solo cafés y tés selectos; por lo que las hojas de baja calidad languidecían en los almacenes. En 1904 Monsanto se diversifica entrando en el procesamiento de la cafeína, y ofreciendo a Coca-Cola ser su proveedor nacional. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Coca-Cola era el mayor comprador de cafeína del mundo, con un consumo de 900,000 libras al año. Actualmente la cafeína barata se extrae químicamente de la urea.
  1. Los efectos carcinogénicos de la sacarina fueron ignorados, porque después de la prohibición de su uso en las bebidas no calóricas, Coca-Cola inundó el mercado con anuncios a favor de la sacarina, alegando indebida interferencia gubernamental en las libertades civiles. El resultado mediático y de cabildeo dio sus frutos y al final de los años 1980 el FDA aprobó sacarina como endulzador artificial. El jarabe de maíz con alta fructosa causó costos ambientales alarmantes en las frágiles ecologías de los estados de las Grandes Llanuras y del mundo donde se han expandido sobre terrenos indígenas, contaminando ríos y suelos.
  1. El azúcar es una fuente efectiva de energía y un mecanismo regulador neuroquímico que estimula la liberación de dopamina, un neurotransmisor que induce placer cuando se consume sacarosa, tan adictiva como la cocaína. En el mercado fluctuante del azúcar Coca-Cola supo asociarse con quien le garantiza un trato especial. Mientras empresas como “American Refining” gastaron millones en mano de obra y maquinaria, Coca-Cola solo distribuía su mezcla a través de contratos. Además, fue el distribuidor favorito de refrescos para las fuerzas armadas y esto aportó a que se instalarán centros de distribución mundiales que después de las guerras contribuyeron a la globalización y expansión de su imperio. Coca-Cola también obtuvo la exclusividad en todos los restaurantes mundiales de la franquicia McDonald’s.
  1. El cambio al uso de plástico desechable de un solo uso ha abaratado los costos y aumentado las ganancias de Coca-Cola, pero ha aumentado los gastos de las autoridades y gobiernos municipales con la gran cantidad de desperdicios que genera. Con campañas mediáticas, Coca-Cola pretende hacer creer que reciclar es la solución, cuando en la realidad solo el 9% del plástico mundial es reciclado.

El fabricante de productos de desecho, como el plástico, debería asumir el costo del daño ambiental y su manejo. Los gobiernos deberían aprobar nuevas leyes que controlen la contaminación plástica y conduzcan a productos y materiales más sostenibles y biodegradables, sin más mentiras. ¡Aguante ese impulso!

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