Salud mental en Puerto Rico: Efectos de la pandemia del COVID-19

Por: Daniel Ortíz, MD y María I. Coss Guzmán, Ph.D. || Red de Salud

Transcurridos más de 2 años de la Pandemia del COVID-19, su impacto en la salud mental en la población de Puerto Rico ha sido percibido y documentado. El Instituto Nacional de Salud muestra evidencia de un aumento de casos de desórdenes de ansiedad y depresión de un 11% en el periodo de enero a junio de 2019 a un 41% en enero de 2021. Las personas reportaron un deterioro en sus condiciones de salud mental relacionados a la situación del COVID-19. En la siguiente tabla de comparación se muestra el promedio de adultos que han reportado síntomas de ansiedad y depresión durante el periodo pre-pandemia y durante la pandemia (obtenido en: https://www.kff.org/report-section/the-implications-of-covid-19-for-mental-health-and-substance-use-issue-brief/).

En el contexto puertorriqueño podemos observar un aumento significativo en las llamadas atendidas a través de la Línea PAS (Primera Ayuda Psicosocial) de ASSMCA. Según el último informe de la Comisión para la Prevención del Suicidio (enero 2022) en el año 2019 la Línea PAS recibió un total de 152,055 llamadas mientras que en el año 2020 recibió un total de 922,797 llamadas, lo que representa un aumento de 770,742 llamadas (obtenido en: https://www.salud.gov.pr/menuInst/download/1278).

Los factores de riesgo relacionados a la pandemia incluyen:

  1. Disminución en servicios de salud mental a poblaciones vulnerables
  2. Limitación en servicios de orientación en servicios psicológicos y de psicoterapia
  3. Limitación de servicios psicológicos en las escuelas y lugares de trabajo
  4. Dificultades en la obtención de psicofármacos

Las circunstancias sociales, familiares e individuales predominantes que han afectado la salud mental de la población en este periodo son variadas e incluyen:

  1. Aislamiento social y restricción de la movilidad
  2. Cambios en la rutina y estilos de vida
  3. Miedo al contagio propio y al contagio de otros miembros de la familia más vulnerables (especialmente los profesionales de salud en primera línea)
  4. Pérdida de trabajo o sobrecarga de trabajo virtual
  5. Miedo a la vacunación, la hospitalización y la muerte

Estos estresores han tenido consecuencias en el comportamiento y respuesta emocional de las personas y se han presentado como: confusión, desconfianza, ansiedad, frustración, miedo, aumento en uso problemático de sustancias, tristeza, aumento en ideas suicidas u homicidas, violencia intrafamiliar y violencia de género, entre otros. Estos aumentaron en la medida que la información provista por las autoridades de salud y las regulaciones y recomendaciones en los comienzos de la pandemia carecía de precisión, certeza y causaba incertidumbre, confusión y desconfianza.

El impacto en la salud mental por la dificultad en cernimiento, diagnóstico, tratamiento y monitoreo continuo de los principales trastornos de salud mental como la depresión, la ansiedad, bipolaridad y esquizofrenia en la mayoría de los pacientes ha incrementado el riesgo de deterioro y complicaciones futuras. Esto a su vez debe resultar en un incremento en los costos de salud asociados y en uso de recursos humanos.

Los factores protectores para prevenir el deterioro de la salud mental durante tiempo de crisis (en este caso durante una pandemia) incluyen:

  1. Tener una buena conexión de cuerpo y mente
  2. Promover el autocuidado que implica velar por la salud física, emocional y mental.
  3. Una buena alimentación, con mayor consumo de vegetales y agua
  4. Higiene del sueño
  5. Práctica de ejercicio con regularidad
  6. Limitar la infodemia
  7. Ejercicios de relajación
  8. Reducir o limitar el consumo de alcohol y drogas

En adicción, el mantener una buena rutina de vida, establecer prioridades, cultivar la espiritualidad, mantenerse ocupado (en vez de preocupado) y con actitud positiva son medidas de prevención primaria. La conexión con el prójimo y el sentido de ayudar es beneficioso para evitar caer en una crisis mental.

Las estrategias para evitar deterioro en la salud mental incluyen la identificación temprana de factores de riesgo, reconocimiento de poblaciones o sectores vulnerables e intervenciones educativas, preventivas y fácil acceso a servicios de salud mental.

A pesar de la cantidad de aspectos en la vida en las que no tenemos control, sí podemos tomar acciones afirmativas para disminuir el impacto negativo de la pandemia del COVID-19. Debemos luchar para darle mayor énfasis a la asignación de recursos económicos y humanos a los programas de atención a la salud mental. Un modelo Salubrista, preventivo, integral y multidisciplinario es vital para controlar la crisis en los servicios de salud mental. Se hace imperativo declarar el derecho a la salud como uno esencial y desarrollar las acciones necesarias para mejorar la calidad de los servicios de salud en nuestro País. Sin salud mental no hay salud.

Recursos de ayuda:

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