Los vaivenes del currículo con perspectiva de género en el Departamento de Educación de Puerto Rico (Primera parte)

Ángel R. Villarini Jusino

Como uno de los resultados de la orden ejecutiva de enero 26 del 2021, de un estado de emergencia por la violencia de género en Puerto Rico, el gobernador Pedro Pierluisi creó el Comité de Prevención, Apoyo, Rescate y Educación de la Violencia de Género (PARE). La orden ejecutiva del gobernador ordena, entre otras medidas, la implementación del currículo con perspectiva de género en las escuelas del Departamento de Educación. Un mes más tarde, anunció el nombramiento de cinco personas de organizaciones no gubernamentales, la academia y  los medios de comunicación que son partes del mismo. El resto de los (las) miembros (11) son directores de dependencias gubernamentales. 

En términos generales, el propósito del Comité es producir ideas y planes de trabajo para combatir la violencia de género; como parte del mismo, se creó el “Subcomité de Prevención, Educación y Capacitación” a cargo de evaluar los materiales educativos de años previos, el desarrollo del marco conceptual, el plan preliminar de capacitación y las recomendaciones para la implementación de la “integración curricular de la equidad de género”. La presidenta del Comité PARE, la Secretaria del Departamento de la Familia, Dra. Carmen Ana González Magaz, ha afirmado que este currículo se implementará.  Indicó además que se estaría adiestrando al personal de Educación en este currículo y añadió: “Luego, buscaremos que el gobernador evalúe lo que es entonces el currículo y su implantación”.

La implantación de este currículo ha estado sujeto a los vaivenes de la politiquería que caracteriza a los partidos políticos tradicionales. Veamos:

  • Carta Circular 19 -2014-2015.  Se establece política de equidad de género y perspectiva de género

El gobierno que encabezó Alejandro García Padilla (PPD), estableció política pública para afianzar e institucionalizar la equidad entre los géneros en todas las disciplinas académicas, niveles, iniciativas y proyectos del DEPR. Se comprometió a transformar e implantar los contenidos y las prácticas curriculares, proveer servicios y difundir información que promoviera la equidad entre los géneros. De esta manera, se eliminan las desigualdades en materia de educación entre los géneros y se avanza hacia el logro de la equidad. La cual define en esto términos: “una distribución justa de los beneficios, el poder, los recursos y las responsabilidades entre las mujeres y los hombres.”

Para lograr la equidad de género, consideró necesario usar la perspectiva de género como una herramienta para identificar los desafíos que enfrenta el sistema en su trabajo por la equidad para identificar “necesidades de las personas que se relacionan con su género, de modo que se puedan satisfacer adecuadamente y propender al pleno desarrollo de la persona.” 

La perspectiva de género es caracterizada en los siguientes términos: “constituye un enfoque teórico de análisis que facilita repensar las construcciones sociales y culturales de la distribución del poder entre mujeres y hombres y que afectan de manera directa, las formas de relacionarse de las personas en todos los ámbitos. Es una herramienta conceptual y práctica que permite desarrollar propuestas metodológicas de análisis, con el fin de variar la forma de estas relaciones, que han derivado en discriminación, falta de equidad, poco acceso a oportunidades y al desarrollo, así como poco conocimiento de sus derechos». 

El plan de implantación establece “la incorporación de la perspectiva de género de manera transversal en los currículos escolares, las prácticas educativas y las actividades extracurriculares […] La identificación de contenido sexista en los textos y materiales docentes para evaluar sus manifestaciones y reflexionar críticamente sobre su contenido [..] La capacitación del personal sobre la equidad de género en todos los programas académicos, en los programas de educación ocupacional, educación especial y servicios comunitarios. […] El uso de lenguaje inclusivo en las prácticas, los materiales educativos y las comunicaciones de carácter administrativo.

Podemos concluir que la carta Carta Circular 19 -2014-2015, establece la equidad de género como objetivo de aprendizaje que la escuela debe fomentar para superar las interpretaciones, valoraciones y conductas que atribuyen la mujer una naturaleza inferior a la del hombre y la colocan en relaciones no equitativas con él. Esta manera de entender las relaciones entre hombre y mujer es fuente de conductas discriminatorias contra ella: desvalorización de sus capacidades, limitación de sus derechos humanos, posibilidades y oportunidades de desarrollo, maltrato psicológico y físico e incluso, el feminicidio. Para contribuir a superar esa situación, son necesarios tres aprendizajes que la educación debe fomentar. 

Primero, la transformación conceptual, emocional y valorativa que se tiene de la mujer como inferior y por ende, sometida al hombre.

Segundo, el desarrollo de la voluntad para reconocer la plena dignidad e igualdad de la mujer -en términos de derechos y capacidades- para ordenar y dirigir su vida; y para cambiar las relaciones y prácticas que la niegan. 

Tercero, para propiciar el cambio hacia la equidad es necesario desarrollar la capacidad del pensamiento crítico que permita identificar y reconocer en diversas relaciones, prácticas y situaciones la opresión hasta ahora invisibilizadas. Para ello la mejor herramienta con la que contamos y que tenemos que aprender a manejar es la perspectiva de género.

En nuestro próximo artículo analizaremos la Carta Circular. 32-2016-2017, que deja sin efecto la Carta Circular 19 -2014-2015 y la encrucijada que enfrenta al presente el Departamento de Educación y el gobernador Pierluisi.

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