La ciudadanía norteamericana de los puertorriqueños y la independencia nacional

Por: José Nicolás Medina Fuentes

Abordar esta problemática no es asunto sencillo. La ciudadanía estadounidense constituye una de las características o rasgos dominantes de nuestra formación concreta, al punto que es el eslabón principal del consenso o hegemonía principal del coloniaje sobre nuestra nación.

Lo atiendo con énfasis desde la perspectiva de derecho adquirido y no como antes se hizo por el patriotismo desde la insistencia de la renuncia. La tradición con las instituciones instauradas bajo el colonialismo de una potencia imperial de capitalismo avanzado pesa como un fardo en los vivos . Si se hiciera un plebiscito hoy: la ciudadanía estadounidense si o no, el sí prevalecería tal vez por encima de un 95% en la población. Hay que distinguir los deseos personales de la creencia general de los puertorriqueños. No podemos ser bizarros y plantear responsabilidad de la deuda odiosa por los puertorriqueños y renuncia a la ciudadanía norteamericana por todos. Al revés que la deuda odiosa la pague la metrópolis en reparación de agravios coloniales mientras exigimos los derechos adquiridos.

El Centro de Estudios Puertorriqueños de Cuny, publicó en el 2017 una colección de ponencias sobre la ciudadanía estadounidense de los puertorriqueños al que remitimos: Journal of the Center for Puerto Rican Studies Vol 29, Num 1(Spring, 2017).

Advenida la independencia nacional, la ciudadanía norteamericana no se pierde automáticamente por los puertorriqueños ciudadanos isleños ya nacidos, ya que es un derecho adquirido “ius solis” desde la década de 1940. No se la pueden quitar a nadie que la tenga, salvo por las causas extraordinarias que dispone la constitución federal o leyes de naturalización. Véase: https://www.nolo.com/legal-encyclopedia/when-us-citizens-can-lose-us-citizenship.html

Los Estados Unidos no prohíbe la doble ciudadanía. La mayoría de los países permiten la dualidad de ciudadanía. Doble Ciudadanía en Estados Unidos.

https://gldlaw.com/es/inmigracion/doble-ciudadania/

En el estado independiente de Puerto Rico podemos adoptar esa corriente mayoritaria mundial de ciudadanía dual puertorriqueña con la estadounidense según lo deseen nuestros compatriotas.

Con la conquista de la independencia nacional no pierden la ciudadanía estadounidense, como cuestión de derecho, ni los puertorriqueños nacidos en la isla antes de la independencia ni los que nacieron o domicilian en la diáspora o sus descendientes luego de la independencia. Solo se afectará de cierta manera la ciudadanía norteamericana de los nacidos en Puerto Rico luego de la independencia nacional.

Aquel ya nacido antes de la independencia la podrá renunciar si lo desea. Pero siempre, durante la independencia, aquel puertorriqueño que no quiera renunciar a ella la podrá mantener, y además, para que sus hijos por nacer no la pierdan, puede mudarse a uno de los estados de los Estados Unidos por un tiempo, según indiquen las leyes de naturalización e inmigración federales, para que nazcan allí sus hijos y la mantengan. Sería similar a una pareja de norteamericanos anglosajones que vivían en Nueva York y se domicilian a vivir en Francia y al cabo de los años van a tener un hijo. Para preservar la ciudadanía de su hijo se mudan un tiempo a Estados Unidos y su hijo que allí nace mantiene la ciudadanía por nacimiento.

Para masificar la lucha hacia la independencia nacional hay que insistir en continuidad de derechos adquiridos más que en su renuncia. Sobre todo en nuestra situación, en la que por razón de impacto de la tradición y poder hegemónico de la metrópolis, en Puerto Rico se vislumbran, y son aconsejables, mediante un juicio ético político histórico concreto, los medios y procesos de transición pacíficos.

En nuestra situación particular todo apunta, salvo eclosión imprevisible de los Estados Unidos, que estaremos en una situación parecida a procesos como el cambio pacífico en España o Chile de dictaduras a democracias liberales en las que se mantuvieron la inmensa mayoría de las instituciones y derechos adquiridos existentes previo al cambio político.

La independencia nacional no es un salto a un precipicio. Habrá una continuidad de instituciones y derechos adquiridos y habrá nuevos poderes necesarios para fortalecer las fuerzas productivas nacionales (capital criollo, trabajo, tecnologías y modos de producir) e imprimirle mayor valor e importancia a todo quehacer nacional como el arte, deportes y atletas, historia y cultura, entre otros.

Hay que meditar sobre estos asuntos de los derechos adquiridos y de la ciudadanía dual, que combinados con otros medios éticos y espacios, ayudará a masificar la lucha y conquista de nuestra independencia nacional. Estos temas los discuto en el ensayo más largo que estaré publicando pronto y en mi nuevo libro que pronto será publicado este año.

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One Comment on “La ciudadanía norteamericana de los puertorriqueños y la independencia nacional”

  1. A base de lo leido aparenta ser que aunque seamos un pais independiente la mayoria seguiremos siendo ciudadanos americanos ya que hasta se sugiere que vayan a parir a los E.U.A. O sea que este nunca sera un pais de puertoriqueños si no un pais de estadounidenses.

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