La Autogestión Comunitaria de La Reserva Marina Tres Palmas

Por Verónica Nieves

En Rincón, entre los barrios Puntas y Ensenada, existe una de las costas más impresionantes y vivas de todo Puerto Rico, la zona de Tres Palmas. 

Tres Palmas es reconocido popularmente porque tiene uno de los picos del surfing más codiciados en toda la isla, pero la comunidad conoce que esta zona también alberga una biodiversidad impresionante que incluye especies en peligro de extinción. La comunidad de Tres Palmas, enterada del valor incalculable de la zona, sentía una profunda preocupación por el bienestar de este ecosistema marino y costero que estaba siendo amenazada por una propuesta para la construcción de un hotel y casino cerca. En el 2002 diferentes organizaciones e individuos de la comunidad comenzaron a reunirse para ver de qué forma podrían garantizar su conservación. Es así como la comunidad de Tres Palmas junto a organizaciones establecidas y con peritaje en el tema, como la Fundación Surfrider y el programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico de Mayagüez, crearon un plan de manejo para el área, que luego contó con el respaldo del municipio y el departamento de Recursos Naturales (DRNA). Así fue como se creó la ley número 17 del 8 de enero del 2004 para declarar la Reserva Marina de Tres Palmas.

La responsabilidad para el manejo del área delimitada como la Reserva Marina Tres Palmas ahora recaería en una Junta comunitaria, quienes se encargarían de proveer educación a la comunidad acerca de cómo contribuir a su conservación. “No pararse en los corales” “No pisar las dunas” “No tirar basura” “No pisar el área de anidaje de los tinglares” son solo algunas de las normas básicas que debemos cuidar para proteger la zona. Con media milla náutica hacia dentro de las aguas territoriales marítimas, 60 pies de profundidad y los límites terrestres según medido y aprobado por el DRNA, la ley que creaba la Reserva Tres Palmas fue y es un ejemplo de autogestión comunitaria que merece ser reconocido y reproducido en todas nuestras comunidades. 

El profesor de ingeniería de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, Miguel Canals, fue pieza importante de la realización de este logro y nos explicó, en arroz y habichuelas, los pasos a seguir para crear cambios en la conservación de nuestros recursos: 

  • Primero se debe identificar aquella área con atributos naturales que ameritan un esfuerzo de conservación. 
  • Segundo, debe crearse una movilización comunitaria, que defina un objetivo común que provoque acción.
  • Este tipo de cambio requiere legislación.
    • Esa acción debe provenir de la misma comunidad, en la forma de comunicaciones con sus dirigentes políticos, como sus legisladores, ya que ellos son los que crean y aprueban las leyes que definen la manera adecuada de comportarse en un área conservada. 
  • En Puerto Rico el Departamento de Recursos Naturales tiene que reconocer el valor del área, o sea que se debe poder demostrar a través del estudio y la investigación.
  • Organizaciones como Sea Grant y Surf Rider han sido pioneros en el estudio de la vida marina en nuestra isla, por lo que orientarse con cualquiera de ellos sería un paso en la dirección correcta. 

En el caso de La Reserva Marina Tres Palmas, alberga el coral cuerno de alce. Esta especie es una en peligro de extinción. Es también, fuente de alimento y hábitat al diverso ecosistema marino, sirve de barrera natural al interrumpir la energía del oleaje y evita la erosión de la costa. Además, las arenas de la playa de Tres Palmar proveen lugar de anidaje al tinglar y al Carey de Concha, otra especie en peligro de extinción desde el 2006. Es fundamental entender que la ley Endangered Species Act, que declara las especies en peligro de extinción, prohíben cualquier acción que ponga en peligro la supervivencia de las especies protegidas por ley. 

La contaminación de los mares y playas, la pobre planificación del desarrollo costero, la construcción de carreteras de acceso y la sedimentación que se deposita en el fondo del mar cada vez que llueve, producto de las construcciones en la cuenca de esta región, son solo algunas de las acciones que asfixian los corales y pone en peligro el bienestar de esta reserva y toda la diversidad de vida que alberga. Desde la autogestión comunitaria podemos hacer un esfuerzo por conservar y proteger la biodiversidad de nuestras comunidades para el bienestar de nuestro presente y nuestras generaciones futuras. 

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Nota editorial: Imagen tomada de la petición sobre Tres Palmas. Apoya la causa. https://www.surfrider.org/pages/action-alert-salva-tres-palmas

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