Descolonización y desarrollo económico: de la mano a romper los miedos

Autor: Luis Meléndez, Red de Economía del MVC

El lobo feroz y el cuco, eran personajes de mi niñez que se utilizaban con frecuencia para causar temor. A diferencia de los instrumentos familiares (la chancleta y la correa), la incertidumbre de si existían y cuál sería la consecuencia de su existencia, nos causaban un temor más duradero. No hay mayor temor que el miedo a lo desconocido.

Así nos sucede con el llamado proceso de descolonización. Puerto Rico ha sido colonia y posesión de otros países desde hace más de 5 siglos, y las implicaciones sociológicas, y sicológicas de eso, han sido motivos de estudio y documentadas con extensos escritos por expertos en el tema.

Recientemente, el término COLONIA se ha popularizado, gracias a varios casos judiciales donde se ha establecido el poder de Estados Unidos sobre las decisiones judiciales puertorriqueñas, como por ejemplo el caso de Sánchez Valle (del 2016). Aunque el Comité de Descolonización de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) ha visto el caso por varias décadas, y casi unánimemente han decidido que Puerto Rico es una colonia con pleno derecho a su autodeterminación e independencia, Estados Unidos ha hecho caso omiso a esas determinaciones de la ONU.  

El apoyo internacional ha sido incuestionable, pero es a la ciudadanía a quien toca dar ese paso decisivo. Indudablemente la situación mundial ha cambiado y el acceso a la información, que actualmente tienen las personas, que era algo imprevisible para la población de mayor edad, ayudara a que pueda darlo.

La estadidad ha sido tocada por el lobo feroz, quien señala la pérdida de la identidad, cultura, idioma, representación olímpica, Miss Universo, mayores impuestos, y a eso se añade el que “los americanos no nos quieren”. De todos estos, solo la representación olímpica y el concurso de belleza, parecen ser reales; los otros tienen algo que ver con el lobo feroz.  Aunque entiendo que se debe reflexionar más sobre el que “no nos quieren”, porque no es que no nos quieran, es que nos necesitan para seguir su pillaje contra la colonia sin que “gocemos” de los beneficios de un estado federado. 

Por otro lado, la independencia ha sido impregnada de más miedos, y es lógico que así sea ya que el negocio que representa Puerto Rico para Estados Unidos, estaría en peligro. El cuco del socialismo, el comunismo, el morirnos de hambre, el ser demasiado pequeño, Cuba, Venezuela, etc., ha sido mucho más convincente que el lobo feroz de la estadidad. ¿Por qué? A nuenstro entender por razones principalmente económicas. 

Es evidente, y comprensible, que la situación económica sea más importante que la cuestión cultural, para un pueblo que está acostumbrado a tener comida disponible, tiendas repletas, ropas de marca, automóvil propio, un ingreso, y la posibilidad de “llevar los nenes a Disney”.

Necesitamos educar en que Puerto Rico tiene la capacidad para tener un desarrollo económico que provea todas esas cosas, ya sea para prepararnos a la estadidad, o a la independencia. Debemos fomentar una economía basada en el desarrollo sustentable, donde el ser humano sea el centro y su bienestar sea el norte, el medioambiente y sus recursos naturales sean la “joya de la corona”, y el empresarismo y el cooperativismo sean el motor que los impulse, es la fórmula ganadora.

La agricultura y su producto añadido, el turismo diversificado a diferentes mercados, la industrialización de productos tecnológicos, médicos, y artísticos, la banca local e internacional, el pequeño y mediano empresarismo, la solidificación del cooperativismo en diferentes áreas, el establecimiento de un sistema contributivo justo, y la revisión de la política de incentivos, son aspectos del desarrollo económico que nos permitirían una calidad de vida mejor que la actual.

Tenemos que desarrollar alternativas económicas reales, basadas en presupuestos actuales, y proyecciones que se ajusten a la situación fiscal que vivimos.  De esa forma mataremos al lobo feroz y al cuco, que tanto miedo le causa al pueblo puertorriqueño, por un lado, y que represente algo viable para los Estados Unidos, por el otro lado. 

La Asamblea Constitucional de Status provee esa oportunidad de definir las alternativas, y poder escoger entre ellas. Rompamos los miedos y caminemos a la descolonización.

 

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