Columna invitada: Humanistas de PR se expresa en el marco del Día Mundial contra las LGBTTfobias

NOTA DEL EDITOR: Humanistas de Puerto Rico es una organización sin afiliación partidista que aceptó la invitación a colaborar con esta publicación. Las expresiones vertidas en esta columna solo representan el sentir de sus autores.

MENSAJE OFICIAL DE HUMANISTAS DE PUERTO RICO EN CONMEMORACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL EN CONTRA DE LAS  LGBTTIQ FOBIAS Y TERAPIAS DE CONVERSIÓN Y EN PRO DE LA CIENCIA.

(PLAZA DE LA DEMOCRACIA, 17 DE MAYO DE 2021). Por: Eva Quiñones, presidenta de Humanistas de Puerto Rico.

Saludos :

Soy Eva, presidenta de Humanistas de Puerto Rico. Soy humanista, atea y vacunada. Estamos aquí hoy reclamándole a nuestros políticos algo que no se le debe reclamar a nadie: que escuchen y avalen la ciencia. Que legislen tomando en cuenta lo que se sabe y no lo que se cree o se quiere creer. Pero, ¡qué suerte tenemos que en este y en otros tantos asuntos podemos informar nuestras opiniones y de hecho, nuestros propios valores, que son ideas que reafirman y honran nuestra propia humanidad! Esa noción, que nos dice que, tan pronto salimos del vientre de nuestros progenitores, tenemos el derecho a nuestra propia personalidad, a vivir abiertamente según nuestras ideas y preceptos, a poder expresarlos; sean para perpetuar las visiones de nuestras familias o comunidades, o para contradecirlas y varios otros más, que llamamos derechos humanos.

Ningún credo, ningún gobierno, ni ninguna filosofía puede interponerse a los mejores esfuerzos de los individuos de vivir racionalmente, en paz con su conciencia y según su voluntad. Tenemos diferentes tradiciones, costumbres, hábitos y preferencias. Tenemos distintas ideas de cómo hacer un mundo mejor, lo cual es algo muy subjetivo y muy dependiente de nuestras experiencias y expectativas personales. Y muchas veces no nos entendemos, ya sea por no sabernos expresar o por no querer entender. Sin embargo, dentro de este universo de visiones, tenemos un lenguaje común que se alimenta de lo demostrable, de lo que aprendemos y de lo que ya sabemos. Y es igual de bueno aquí, en la luna o ¡en Marte! Es un lenguaje universal que no se conforma con reafirmar nuestras ideas. De hecho, no depende de nuestras creencias, sino de las explicaciones de los mecanismos y procesos del mundo natural sugeridos por el cúmulo de información del que disponemos. Ese es el lenguaje común que debemos adoptar, que nos unifica y que mejor informa nuestras opiniones y aspiraciones. Es el método que nos exhorta a recopilar datos, a agruparlos sistemáticamente, establecer patrones explicativos, ver cómo lo estamos haciendo mal o bien y explicarle a los demás como evaluar nuestros resultados. Uno de los pasos más importantes de este método es el de la falsabilidad o refutabilidad, que es la capacidad de una teoría o hipótesis de ser sometida a pruebas que pueden contradecirla potencialmente. Además, este método nos permite comparar modelos con diferentes valores explicativos para evaluar cuál es el mejor, según la evidencia empírica disponible. Por supuesto, me estoy refiriendo al método científico. Es el método que llama a la objetividad sistemática y a descartar lo que no sirve para explicar. Es la invitación a ver las cosas como son, más allá de cómo queremos que sean. Es un método que está accesible a toda la humanidad.

En cuanto al tema que nos trae aquí hoy, ese lenguaje nos dice cómo expresarnos en cuanto a los efectos nocivos de permitir pseudoterapias para curar enfermedades imaginarias. Tenemos formas de afirmar y declamar nuestra oposición a aquello que no solamente es objetivamente incorrecto, sino moral y éticamente deplorable. Sabemos que algo no es necesariamente cierto ni bueno porque una mayoría lo crea y estamos aquí porque según el lenguaje común y en los testimonios, aprendimos que algo está mal, que es dañino, que es deshumanizante. No nos puede sorprender que personas con las que compartimos cultura, creencias y vivencias piensen distinto, pero nos podemos elevar por encima de esas opiniones y que podemos abandonarlas también usando la razón. Es por eso que este grupo tan disímil y variado que está reunido aquí, hoy puede gritar en conjunto: NO A LAS TERAPIAS DE CONVERSIÓN.

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