Agenda Urgente: Gobierno del pueblo

Por: Julio Álvarez Rivera

De los derechos y opiniones de sus hijos todos está hecho un pueblo, y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos, y el Gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades, bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía más breve posible a la condición única de paz, que es aquella en que no hay un solo derecho mermado.

 

Tal como expone el prócer cubano, un Gobierno en representación de un solo sector no sirve a todos sus ciudadanos.

Resulta fácil gobernar para los que poseen los recursos económicos con los que pueden aportar donativos millonarios a las campañas electorales y luego devolverles el favor otorgando contratos y legislando para el beneficio de ellos en perjuicio de la clase obrera. De manera similar, muchos líderes políticos buscan votos intentando imponer las creencias religiosas de la mayoría. Estas formas de discrimen no caben en ningún Gobierno verdaderamente democrático.

En Puerto Rico sin embargo es endémico el trato desigual, sea por ser ateo, o por ser pobre, o por disidencia sexual o afiliación política. Es curioso a la vez que significativo que el libro exaltado por muchos de los promotores de ese trato desigual dice que «Dios no hace acepción de personas». (1 Pedro 1:17) Pero el sistema privilegia a unos y margina, excluye, y estigmatiza a otros. Remover ese estigma de la conciencia colectiva es uno de los retos de nuestro movimiento.

Uno de los ejemplos más elocuentes de trato desigual lo tenemos en el caso de la invasión a la Bahía de Jobos en Salinas donde se han levantado construcciones ilegales, violatorias tanto de leyes federales como estatales. Hemos sido testigos de la dilación por parte del Estado cuando se trata de desalojar a los ricos, de las represalias contra la legisladora Mariana Nogales a horas de denunciar el crimen ambiental y del desalojo forzoso de los pobres llegando incluso a matarlos como sucedió con Adolfina Villanueva bajo otra administración del mismo partido.

Llegué a decir que antes en Puerto Rico había dos varas: una para los ricos y otra para los pobres. Ahora por fin parece haber una sola, pero es para los pobres solamente. A los ricos no se les quiere tocar.

Otros se oponen a que en la escuela se cree conciencia sobre la diversidad sexual que es una realidad innegable en nuestra sociedad y en toda sociedad y que se les inculque a las nuevas generaciones el respeto a los seres humanos. 

A muchos les preocupa más que el Estado controle la Sexualidad de adultos que consienten que garantizar el acceso a la salud convertida en mercancía por los que la privatizaron. Dicen defender la vida y la familia pero no proponen quitarles a las aseguradoras la potestad de dejar morir pacientes negando tratamientos para maximizar ganancias. 

Un sistema como éste donde el tratamiento para el cáncer promedio puede costar miles de dólares mensuales, NO puede armonizarse con las palabras de Jesucristo en Lucas 12:15 que bien hubiera dirigido a dueños de aseguradoras y patentes: «Mirad y guardaos de toda avaricia porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» En Puerto Rico las vidas de muchos pacientes dependen literalmente de sus recursos económicos.

La actitud de desvalorizar a otros porque tienen menos dinero es opuesta no sólo a los valores de la prédica de Jesús. El Srimad Bhagavatam hindú dice en el Canto 1, capítulo 9 y verso 21: «Dios es igualmente bueno con todo el mundo… Él es equibalanceado.» (Traducción de Abhay Charán De, Bhaktivedanta Book Trust, 1976).  La equidad caracterizó a la primera comunidad de cristianos donde los bienes se repartían como indica Hechos 4:34-35: «de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad.» El discurso de equidad y de justicia puede hallarse en los textos religiosos como he reseñado, pero no es exclusivo de éstos ni de ninguna religión particular. Por eso inicié este ensayo con una cita del patriota cubano José Martí en el mismo espíritu.

El senador Rafael Bernabé tomando la palabra en la última manifestación contra LUMA decía que: «El Gobierno [que tenemos] está al servicio de los intereses privados y los intereses privados están al servicio de sí mismos.»

La agenda urgente que propone un sistema de Salud universal, protección del ambiente, Educación con Perspectiva de Género, Descolonización de Puerto Rico, restitución de los derechos laborales puede resumirse en la frase: Un Gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

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