Un feminismo cristiano

Por: Julio Álvarez, Teólogo Pentecostal 

Por supuesto que el Feminismo no es algo privativo de ningún grupo religioso. Y así como existen corrientes feministas dentro de la fe cristiana, también pueden hallarse en otras religiones y en visiones humanistas no teístas. Quiero sin embargo explicar en este artículo por qué me considero feminista desde el Cristianismo.

Me considero feminista, lo que defino como quien lucha por la reivindicación de los derechos de la mujer en igualdad con el varón, y me he unido a esa lucha como ser humano empático pero también como maestro de pastores. Cuando leo los evangelios veo a Jesucristo rompiendo esquemas patriarcales. Los judíos de la época consignaban a la mujer a los quehaceres domésticos y algunos hasta le impedían estudiar la Torah, mientras Jesucristo le dice a Marta en Lucas 10:38-42, que prefiere que ella se siente a escuchar su enseñanza en vez de afanarse con las tareas de la casa.

Pero el desafío de Jesús al Patriarcado va más allá. En Lucas 15 llega a usar la figura de una mujer como símbolo de Dios. En dicho capítulo se narran 3 parábolas: la de la oveja perdida, la del Hijo Pródigo y la de la dracma perdida. En los 3 casos lo que se pierde representa a la humanidad que se ha desviado del Camino, y quien viene en búsqueda y rescate de lo perdido, es Dios. Consistentemente la mujer que pierde la dracma y barre toda la casa para encontrarla representa a Dios.

Era mal visto que un hombre hablara a solas con una mujer que no fuera su esposa o hija o hermana. Y lo sigue siendo todavía en pleno siglo 21, en algunas comunidades judías ortodoxas. Jesucristo lo hizo con la mujer samaritana y Juan 4:27 dice que sus discípulos se sorprendieron de verlo hablando a solas con una mujer pero ninguno se atrevió cuestionarlo.

Pero tal vez la idea más revolucionaria en términos feministas que encuentro en la historia de Jesús, y enfatizo la idea irrespectivo la historia haya sucedido o no, incluso irrespectivo Dios exista o no, fue destacada por una autora atea considerada una de las fundadoras del Feminismo europeo del siglo 20. En su análisis de la mujer en el Cristianismo dice ella citando al cabalista  Cornelius Agrippa:

«Fue Adán quien pecó, por eso Dios se hizo hombre; y por lo demás después de su resurrección, a quienes se apareció fue a unas mujeres.» (Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo, página 96, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1999)

Por eso lo que para muchas feministas es un oxymoron, para Simone de Beauvoir no es incompatible y lo expresa en la página 117: «Al feminismo revolucionario, al llamado feminismo independiente de Madame Brunchswig se adjunta un feminismo cristiano.»

Incluso llega ella a decir en la página 173: «Paradójicamente será el Cristianismo el que proclame, en cierto plano, la igualdad del hombre con la mujer.» Y lo dice porque se puede ser ateo y reconocer que dentro del relato bíblico, incluso si se tratase de un mito, el detalle de que Jesús se aparezca primero a mujeres que a sus discípulos varones es muy significativo; hace que la fe en el milagro que fue centro de la prédica de los apóstoles, dependa en primera instancia del testimonio de mujeres. Aunque todo fuera un cuento, es insostenible que el autor fuese misógino.

¿Que hay pasajes misóginos en la Biblia como nos ha llegado? Debo admitir con honestidad intelectual que sí.

Algunos de estos pasajes misóginos son interpolaciones posteriores como aquél de Pablo en 1 Corintios 14:34 mandando a las mujeres a callar y el otro prohibiendole enseñar en 1 Timoteo 2:11. Lo sabemos porque personajes de los primeros siglos del Cristianismo que se opusieron férreamente al liderazgo femenino en la Iglesia, nunca aprovecharon estos pasajes para citarlos hasta bien entrado el siglo 3. Es extraño que citaran otros de variedad de temas y no estos. También lo sabemos porque en Hechos 18:24-26 dice que Aquila y Priscila le predicaron y enseñaron a Apolos y Pablo no las mandó callar, ni mandó callar a las hijas de Felipe que profetizaron en Hechos 21:9, ni mandó a callar a Febe que según Romanos 16:1 era diaconisa en Cencrea, ni mandó callar a Evodia y Síntique de quienes dice en Filipenses 4:2-3: «así mismo te ruego que ayudes a estas que combatieron fielmente conmigo en el Evangelio», ni se opuso a que en Hechos 2:17 dijera citando de Joel 2:28: «vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán».

Un análisis que lo cubriese todo sería muy extenso y lo he hecho en otros espacios. Pero esta  publicación no obstante ha querido centrarse en la postura específica de Jesucristo hacia las mujeres. Para un cristiano, Él debe ser el modelo a seguir más que nadie más. 

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