La justicia le falla al pueblo en el caso de la alcaldía de San Juan

Columna de opinión por la Redacción de La Revista Ciudadana

 

La demanda radicada por el Lcdo. Manuel Natal como candidato del MVC a la alcaldía de San Juan fue finalmente desestimada el 29 de marzo pasado, por un juez que desde el principio del caso parecía decidido a no examinar la evidencia disponible. El reclamo de Natal se inició el 14 de enero del 2021, cuando presentó ante el Tribunal Superior una Impugnación de elección al amparo del Artículo 10.15 de la Ley Núm. 58- 2020, conocida como el Código Electoral de Puerto Rico de 2020. El caso fue asignado al juez Anthony Cuevas Ramos, quien tras revisar las alegaciones de Natal y las refutaciones escritas del alcalde certificado, Miguel Romero, así como las del Comisionado Electoral del PNP y del presidente de la CEE, emitió una Sentencia el 29 de enero de 2021 en la cual desestimó el pleito por falta de jurisdicción.
 
Natal invocó su derecho de acudir a un foro superior y radicó moción en el Tribunal de Apelaciones; el 15 de febrero este foro apelativo intermedio revocó la determinación del Juez Cuevas Ramos. Resolvió que el escrito de impugnación de Natal era suficiente para que el Tribunal Superior adquiriera jurisdicción sobre la demanda. Insatisfecho con tal determinación, Miguel Romero acudió mediante certiorari ante el Tribunal Supremo para exigir la desestimación del pleito. Pero el Supremo confirmó el reclamo de Manuel Natal, así como la determinación del Tribunal de Apelaciones, y devolvió el caso a la sala de Cuevas Ramos para que continuara el procedimiento. 
 
Las vistas del juicio de impugnación se celebraron los días 11, 12, 17, 18 y 19 de marzo de 2021 en la sala de dicho juez, que a todas luces no deseaba la papa caliente que significaba este pleito. Cuevas Ramos solicitó al demandante un listado de la prueba y testigos, lo que fue entregado por el equipo legal de Natal en tiempo y forma. Luego, ordenó que el 8 de marzo a las 12 m debía someterse copia de la prueba documental, algo inusual en los procedimientos extraordinarios en los que la prueba se lleva el mismo día del juicio. Los abogados de Natal, mediante moción, expresaron las dificultades existentes para reproducir ciertos documentos por estar en papel carbón, por lo que los llevarían físicamente el 11 de marzo, antes del comienzo del juicio. El juez no aceptó y no permitió que documentos clave pudieran ser presentados como evidencia.
 
Sobre esta decisión del juez, el reconocido jurista Lcdo. José Nicolás Medina se expresó públicamente en las redes sociales en estos términos: “Al ponderar la premura de un proceso extraordinario como este y la trascendencia del asunto electoral, considero extrema e injusta la medida de exclusión de la prueba documental del juez.” Además, agregó que “al no permitirse preguntar a varios testigos sobre la prueba excluida, ello dificultó el desarrollo de la prueba testifical.” 
 
Natal llevó 14 testigos que, bajo juramento, describieron detalladamente las irregularidades que habían constatado. El juez los consideró testimonios frívolos, impresiones sin fundamentos y hasta llamó algunos testimonios “estereotipados”. Teniendo como testigo al presidente de la CEE no admitió que se clarificara cómo y por qué en la Unidad 77 de San Juan, se encontraron al menos 1,487 papeletas adjudicadas en exceso del número de electores habilitados. No le preocupó que nadie, ni el propio presidente de la CEE, pudiera determinar la procedencia de 2,649 papeletas, cuyo rastro no se pudo seguir en esa misma unidad. Tampoco usó su facultad de investigar para requerirle a la Comisión Estatal de Elecciones que produjera copia certificada de los originales de los documentos en disputa. Sus comentarios a lo largo de la semana de vistas del caso, y reiterados en la sentencia, siempre fueron en el sentido de que lo planteado en la demanda era un problema menor y que se intentaba empañar la imagen de pulcritud con que siempre había trabajado la CEE. Salvar la cara de la CEE fue para el juez más importante que hacer justicia y restaurar confianza en el sistema por parte de la población. El tiempo corroborará cuánto se equivocó.
 
Vale recordar que durante el largo escrutinio el pueblo de Puerto Rico estuvo viendo en los medios la cantidad de maletines que aparecían llenos de papeletas sin contar, de descuadres en actas, de bóvedas sin custodiar, y hasta de papeletas marcadas que parecían acabadas de salir de imprenta. En la prensa y en el pueblo se generaron muchísimas dudas de la confiabilidad del proceso electoral de 2020 y con la decisión del juez Cuevas Ramos, lejos de despejarse, se incrementaron.
 
Uno de los colaboradores de MVC que siguió de cerca el proceso de recuento expresó a La Revista Ciudadana su impresión del escrutinio y en especial de la unidad conocida como OSIPE. “Durante diciembre trabajé en el escrutinio con OSIPE en la entrada de datos. Esta oficina fue mencionada varias veces en las vistas y nunca se ha indagado acerca de sus operaciones, que observé de cerca y que tanto poder tiene dentro de la CEE. Es esta oficina la que custodia las actas al final de la entrada de datos. En dónde se archivan, quienes certifican. ¿Cómo y qué criterios utiliza la CEE para certificar estas actas, si esta entidad nunca trabaja en balance de partidos? Es esta oficina la que tiene las cuestionadas actas de la Unidad 77. Siento coraje, miedo y frustración, pues no parece haber salida cuando el último reducto judicial nos ha abandonado.”
 
La Dra. Marcia Rivera, respetada analista de los procesos electores, escribió en un diario de circulación nacional que “como sociedad no podemos aceptar que un juez que no examina a fondo una situación que a todas luces es muy “irregular”, exprese en una Sentencia que en los procesos electorales siempre hay fallos, que hay problemas, que nunca son perfectos. El such is life puede funcionar en algunos ámbitos, pero definitivamente no cuando se trata del ejercicio de mayor envergadura en una sociedad que se precia de ser democrática. La sentencia emitida acepta una normalidad vulnerable al fraude, que la sociedad puertorriqueña no puede aceptar.” 
 
Trabajar políticamente con intensidad y compromiso para cambiar el sistema es nuestra convicción en el MVC y el mandato que estamos recibiendo de un pueblo enojado y cada vez más defraudado por las acciones de los tres poderes que deben ser pilares de un sistema democrático. Hacia ello va el Movimiento Victoria Ciudadana, tengan la certeza.

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