Comentarios al Proyecto de ley federal

14 de junio de 2022

Por: José Nicolás Medina Fuentes

Hace unos días publiqué un corto comentario sobre el proyecto de descolonización presentado por 5 congresistas. Véase nota al calce 1. Un amigo lector me solicitó que reprodujera y llevara a la superficie para el beneficio de otros lectores expresiones que hice en el apartado de comentarios. Procedí a hacerlo: 

 Es un proyecto que proviene  del poder soberano imperial, dispone un proceso  que controla la potencia colonizadora,  que no cumple con lo requerido  por el derecho imperativo internacional exigido por la Resolución 1514 (XV) que fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960.  

Esta resolución contiene los procedimientos  que las metrópolis coloniales tienen que cumplir para que se efectúe un verdadero proceso de descolonización.  Entre otros, la misma dispone que: 

 “5. En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus derechos libremente expresados y sin distinción de raza, credo, ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas.” 

El congresista Hoyer afirmó que hay que acabar con el colonialismo en Puerto Rico, pero ni lo comprende y lo continúa imponiendo al controlar el proceso y promover la culminación del coloniaje que es la estadidad, cuya fórmula está proscrita por las Naciones Unidas. La ONU prohíbe la anexión de la nación colonizada a la metrópolis colonizadora, excepto que se permite la anexión entre naciones   segregadas por las potencias coloniales. El proyecto entre otras barbaridades permite la imposición y continuación de la deuda odiosa colonial a la nación puertorriqueña que habita en la isla, cuando el derecho imperativo internacional y el mismo derecho anglosajón disponen que las naciones colonizadas no son responsables de, ni su nuevo estado independiente hereda,  deudas públicas con acreedores generadas durante la dominación colonial que son de la exclusiva responsabilidad de la metrópolis pues destruye su libertad económica y política.

Hay que usar la coyuntura del proyecto, abre un espacio para educar. Pero no es para pasarle la mano y aceptarlo como bueno. Es hacer una crítica seria, constructiva para señalar cuál debe ser un proceso idóneo de descolonización. Por ejemplo, ha sido notable los cambios sufridos en ese proyecto. Hace un año los congresistas hablaban de una asamblea de status convocada por el poder federal (Ley 600). Ahora es un plebiscito, que dura un día, con las definiciones, presupuesto y condiciones impuestas por el poder federal, definición de electores y proceso de votación según el Código Electoral colonial, tiempo limitado educativo y con todos los poderes e instituciones e intereses empujando opciones.

Este proyecto parece más un acomodo entre estadistas y libre asociacionistas para abrirle espacio y legitimidad a la fórmula del protectorado que ni siquiera ha podido organizar un partido político-excepto par de grupos pequeños- para defenderla. Los topos cargados a la estadidad, Hoyer apadrina esa fórmula, lo dijo. La independencia es con deuda odiosa, lo que convierte esa solución en una solución haitiana de la deuda, la mayoría de los recaudos a ser utilizados para pagar servicio de deuda sin sobrar para servicios esenciales a la población. Es un proyecto Tyindings, una independencia no viable.

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Nota 1:
El proyecto de ley. 
Acabo de leer el proyecto de ley que acaban de circular cinco congresistas y la comisionada sin voto. El congresista Hoyer dice que hay que terminar el colonialismo y ha dicho una verdad, pero no entiende lo que ha sido y es el colonialismo. Todo el poder federal, todo el andamiaje colonial que comienza con el infame y radicalmente nulo Tratado de Paris, “leyes orgánicas”, el ELAela, el engendro de Promesa, la deuda odiosa colonial  y el llamado Plan de Ajuste de Deuda  son absolutamente nulos, impuestos a la nación  puertorriqueña. El proceso de descolonización nacional tiene que emanar desde el derecho natural que nos asiste a la nación puertorriqueña a la auto determinación, libertades económicas sin deudas coloniales, reparación de agravios, libertad cultural y libertad política que garantiza la plena independencia nacional, protegido el proceso por el derecho imperativo internacional. Somos nosotros,, desde nuestra orilla,, quienes tenemos que gestar el proceso de descolonización, nuestra asamblea constituyente, sin ataduras, con la solidaridad incondicional de los pueblos libres del mundo.

*Publicado originalmente en la página de Facebook del Lcdo. José Nicolás Medina Fuentes

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