Psique y la colonia que nos habita: un conversatorio y varios retos

Autor: Javier Smith - Coordinador Ejecutivo Red de Descolonización del MVC

El pasado 10 de agosto, la Dra. Iris Zavala Martínez ofreció una presentación que tituló «Psique y la colonia que nos habita» como parte de un conversatorio de la Red de Descolonización. El objetivo de esta primera presentación era establecer un lenguaje común para una futura discusión relacionada con los procesos que el movimiento debería facilitar para manejar el aspecto psíquico del colonialismo. Entre la participación de la psicóloga clínica y las intervenciones de las personas presentes, pudimos acercarnos a una definición crítica de lo que es la persona/mente/alma colonizada y establecer unos retos para el futuro.

 

Lo que se ve

Zavala inició señalando la importancia del título de su presentación. El uso de la palabra psique fue intencionado pues agrupa más aspectos de la persona que su mente para abarcar su ser y su espíritu. La colonia, por otro lado, «nos habita» porque la hemos internalizado de manera que condiciona desde nuestras emociones y nuestra forma de vernos a nosotrxs mismxs, hasta nuestra interpretación del mundo y forma de relacionarnos con él. Además, señaló el desarrollo histórico del concepto en los campos de la sociología y el psicoanálisis.

Por otro lado, le dimos una mirada a cómo los españoles describieron a nuestro pueblo originario y cómo luego los estadounidenses describieron al recién conquistado pueblo puertorriqueño. Identificamos algunos estereotipos que hemos heredado de lo que es «la gente», a menudo separándonos de las caracterizaciones más negativas. La persona «otra» es la colonizada. «El otro» es el «dócil», «dependiente», «conformista», «vago», «envidioso» y «jaiba». Durante el transcurso del conversatorio nos preguntamos varias veces: ¿Realmente somos así? En un país doblemente colonizado, la desposesión, la enajenación, la acumulación de sentimientos de pérdida y la necesidad de la supervivencia física y emocional frente a la precariedad y los ataques existenciales se juntan y ciertamente producen cambios en nuestros patrones de pensamiento y acción. ¿No debemos, entonces, señalar principalmente las condiciones que hay tras bastidores? ¿Qué características positivas —de resistencia— debemos resaltar junto con lo negativo?

Retos de frente

Con la intención de reparar nuestro autoconcepto, identificamos que sería necesario participar de procesos intencionados y «sentipensantes» donde generemos formas de reflexión colectiva, integración y transformación: ¿Somos intransigentes, intolerantes, «mártires amargados de nuestras ideas»? ¿Partimos de la desconfianza? Los procesos políticos que queremos desarrollar deben cambiar el lenguaje que nos retrata como personas colonizadas y deben reemplazar los aspectos negativos que podamos identificar con una «política del camino, de la solidaridad y de la confianza». La integración social, el acompañamiento y el diálogo son necesarios, independientemente de nuestras preferencias de estatus. Para este proceso integrador, la Dra. Zavala nos sugirió establecer y actuar sobre «agendas cotidianas» que nos permitan generar acuerdos.

En la conversación establecimos que la educación debía tener un rol central en la descolonización, pero que debíamos tener cuidado en diferenciar entre la propaganda y la formación. Por ejemplo, no es solamente repetir unos «principios pegados con saliva», sino fomentar nuestra capacidad de lucha descolonizadora y reflexión crítica. Podemos estudiar y potenciar esas luchas sociales y «agendas cotidianas» como lo que son: procesos de descolonización de nuestra psique y de nuestras condiciones materiales. Desde los rescates de terrenos, pasando por las luchas nacionales como la de Vieques, hasta llegar al verano del 2019 y las Asambleas de Pueblo, nos preguntamos durante el conversatorio, ¿cómo estos procesos llevan a que sujetos sociales se conviertan en sujetos políticos? O, como pregunta Zavala, «¿Cómo nos podemos convertir en sujetos concientizados, participativos y comprometidos con una descolonización y liberación colectiva?»

De esta manera, en la discusión también quedó establecido que los procesos psíquicos no son solamente individuales. Están situados en unos sistemas de dominación etno-cultural, clasistas, racistas, internacionales e históricos. El problema de la psique colonial no es solamente puertorriqueño y la solución no es solamente puertorriqueña. Debemos vernos como parte de una historia mundial en contra del coloniaje. Se nos lanzó un reto de mirar lo que desde finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI se ha venido llamando la colonialidad del ser y del poder. Esta perspectiva integra diferentes «capas» del colonialismo, es decir, los niveles micro, de la psique individual y de los procesos comunitarios, con lo macro, estructural, nacional e internacional.

Para transformar el contexto macro, la conversación tocó la necesidad de asumir el proyecto de una descolonización profunda que no se desprende automáticamente de la independencia. Pero también tocó la necesidad de respetar y asumirnos como país, con la responsabilidad que eso conlleva, sin usar eufemismos como «la isla», «el archipiélago» o «la sociedad puertorriqueña» y sin sabotear nuestro proyecto colectivo como hace el partido de gobierno para adelantar su visión particular.

 Sobre la educación que se establece desde la oficialidad, identificamos la necesidad de mirar los contenidos del Departamento de Educación que se han visto afectados por ese proyecto saboteador. Nuestra historia, los estudios sociales, las artes populares e incluso los cuentos folclóricos que transmiten sentimientos y éticas son fundamentales para revertir el sentimiento de pérdida. Recordemos las figuras que nos precedieron, celebremos e identifiquémonos con las historias de resistencia nacional, comunitaria y familiar que nos unen a una ancestralidad que no es ni «sumisa» ni «vaga», y que no fue «esclava», sino esclavizada, que no es «marginal», sino marginalizada.

 Lo que comenzó con una mirada a la «mentalidad», se transformó en una discusión sobre «el ser» y luego a una mirada global e histórica. Identificamos que la descolonización es un proceso complejo que debe integrar lo electoral, las luchas sociales/culturales/obreras y espacios de educación social crítica de pueblo para fomentar cambios en todos los niveles.

Pendiente

La Red de Descolonización retomará la discusión en una segunda sesión para revisar apuntes, ofrecer aclaraciones y desarrollar propuestas para una práctica concientizadora y liberadora de nuestra psique en nuestro proceso de descolonizarnos.

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